Será la oportunidad de demostrar que he avanzado un poco en estos 37 años, que he crecido lo suficiente como para poder ser útil a otro ser humano, a otro espíritu idéntico en características, en necesidades espirituales, en necesidades de crecimiento y de búsqueda de un origen, un horizonte, una meta, un objetivo en la vida. ¿Será que ya puedo hacerlo? ¿Me estarán liberando de las cadenas del aprendizaje primordial, para pasar al segundo nivel donde debo demostrar lo aprendido en esta vida? No lo sé. Pero siento mucha energía para seguir adelante con este mensaje. Lo siento en mi alma como el inicio de mi petición a Dios de poder ser capaz de amar a mi prójimo sea cual sea, sea quien sea y sea como sea. Espero poder estar a las alturas de esta tremenda oportunidad que me brinda y poder entregar esto que tengo en lo más profundo de mi alma y que en otras vidas pasadas sirvió para ayudar a quienes me rodeaban y conocía.
Es hora de volver a la senda, es hora de quitar los anillos concéntricos que rodean mi espíritu, es hora de romper esas ataduras de vidas pasadas y aceptar mis errores y sobrevivir al intento de retomar la senda del bien, sin caer en los mismos tropiezos del pasado. Aceptar mis debilidades, mis potencialidades y ponerlas al servicio de quien necesite ser escuchado. Es hora de poner el don a trabajar y que mejor que ayudando a quienes un ente que los escuche es suficiente para curarlos, aunque sea por efímeros momentos.
Aun me quedan temas que no enlazo, que no comprendo. Las pistas siguen ahí, siempre. Lo difícil es unirlas para conformar la solución de este misterio que ha ocupado mi mente por ya unos buenos años.
Gracias Dios por escucharme ua vez más, gracias por ofrecerme la oportunidad de seguir adelante.

Comentarios recientes
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años